martes, 13 de marzo de 2012

El famoso 14

No tengo idea de lo que podré estar haciendo cuando cumpla 30 años, es más, no soy capaz de intentarlo con los 25 -¿cuándo tenías mi edad pensabas en loque estarías haciendo cuando llegaras a los 30?-, probablemente no hay mucha relevancia el número o la cantidad de años, pero seguro, en esas décadas que los conforman habrán transcurrido los momentos en los que se descubren todas esas maravillas que más tarde se convierten en el fundamento de nuestras invenciones.

Me gusta que mi mejor amigo sea mayor que yo, me gusta serla pequeña en la relación de quienes sueñan creciendo, jugando a tambalearse, poniéndose retos con todas las trampas creadas por la adversidad o fabricadas por el ocio. Me gusta ser la pequeña, sobre todo porque quizá soy la que menos tiene algo por enseñar, pero la que mejor sabe recordarte todo lo que puede quedar de nobleza, ingenuidad y ambición en el mundo.

Me gusta que mi mejor amigo se encuentre rodeado de buenos amigos, de personas que lo aprecian y lo admiran –sin importar cuanto tiempo tengan de conocerte-, de amigos que han escuchado salir de tu mente y de tu boca bellas palabras de afecto, de consuelo y –aunque tu lo niegues- excelentes consejos, puedes llamarlo una perspectiva diferente de la realidad si así lo prefieres.

Me gusta que mi mejor amigo sea también el hombre de mi vida,el inventor de la sensualidad en mis manos y el autor intelectual de mis pensamientos más insurrectos. Me gusta que mi mejor amigo sea el compañero que va de mi mano cuando es el momento de llevar los tenis sucios, de saltar charcos de lluvia y de usar la nariz de clown.

Me gusta que mi mejor amigo haya nacido un día 14, no sólo porque es su número favorito -y desde que lo conocí mi número de la suerte-, sino porque también desde hace casi 85 años fue el número favorito del pionero de la ciencia ficción en la literatura latinoamericana. Tanto, que Borges decidió morirse un día 14… no había forma de que en su lápida se omitiera el número que redimensionó la concepción de su infinito universo.

En el libro del Aleph se podría corroborar dicha fascinación, justo hace falta que te asomes a mi librero y busques el ejemplar que me has regalado para que encuentres en el cuento de La Escritura del Dios en su penúltimo párrafo en el que nos dice:

“Es una fórmula de catorce palabras casuales (que parecen casuales) y me bastaría decirla en voz alta para ser todopoderoso…”

O podemos ir -como cada vez que tomamos el libro-, directo a La casa de Asterión y buscar el pie de página que se encuentra cerca de ser la parte más interesantedel cuento:

“El original dice catorce, pero sobran motivos para inferir que en boca de Asterión, ese adjetivo numeral vale por infinitos.”

Si partimos de lo anterior podríamos descubrir que en “La biblioteca de Babel”, “El Zahir”, y “El Aleph” el mismo juego de catorces disfrazados de infinitos se encuentra presente.

Me gusta que mi mejor amigo sea tan infinito que haya elegido con toda la sagacidad del mundo y jugándome una travesura anticipada, nacer un día 14.



martes, 28 de febrero de 2012

Un inminente plural

He conjugado verbos,

He hilado frases,

He intentado alquimia

Con pronombres personales, y nada…

Me he subordinado

a tres tiempos gramaticales

concluyendo que el infinitivo,

conquista cada etapa

de esto que somos y estamos –siendo-.

Practiqué retruécanos

En esta historia

Donde la “ache” no es muda

y la “i” no siempre es griega, y nada…

Un inminente plural nos significa

Porque para todos ellos

El usted no es posible

Sin la referencia del nosotros.

martes, 27 de diciembre de 2011

Versos para el desayuno



Y bien, ahora que lo has decidido
quizá sea el momento de mostrarme
honesta contigo.

Sucede que desde hace años
tuve la certeza de ser
la mujer completa de tu cada día

No sé si la más bella,
la más brillante o la más atractiva
pero sí, la mujer de tu vida.

Con paciencia,
cautela y convicción
he aprendido a esperar.

El trabajo ya está hecho
tienes mi cuerpo, mi mente
y también mi alma.

Sólo faltaba que supieras
que tu soledad también
encuentra su armonía conmigo.

lunes, 21 de noviembre de 2011


Crecer entre tus manos

Quiero vivir en un país como tus ojos
Francisco Véjar.


Quiero crecer entre tus manos,
Quiero crecer entre la urgencia
del tacto húmedo y
la imprudencia de los dedos desesperados.

Quiero crecer entre tus manos,
Quiero crecer entre su olor
a sábanas perfumadas por la ansiedad
de dos pieles que a la distancia
se regeneran mutuamente.

Quiero crecer entre tus manos,
Quiero crecer entre lo que nos embruja
como a dos tímidos animales
jugando con la adrenalina una noche cualquiera.

Quiero crecer entre tus manos,
Quiero crecer entre lo construido
desde un profundo sentir y algo inventado
en mil novecientos cuarenta y tantos
por alguien con un puro y un whisky añejado.

Quiero crecer entre tus manos
Quiero crecer entre el desdén y la locura,
porque sólo entre tus manos
puedo seguir construyendo una revolución
que ya casi es pasado.

domingo, 16 de octubre de 2011

Momentáneos como el aliento

Quiero regalarte una historia:

La de mis ojos y mis labios calmados,

Impasibles,

Momentáneos como el aliento,

Subterráneos como las uñas de tus dedos,

Implacables...

Como el insomnio de pensarte.

Intento trazarte insinuaciones,

Colmarte el cuerpo de apetito

Hacerte estallar las viseras

Con éste incontenible deseo.

Quiero regalarte la embriaguez de tu luz

Con sus finos destellos de lentejuela

Y alegorías de chiffón

Quiero regalarte la austeridad de mi esperanza,

La pulcritud de mi conciencia

La inocencia de noches en vela.

Y si lo anterior no fuese suficiente

Tienes los cartílagos y mis huesos

Para reventarlos con calma

O de un pisotón apresurado;

La fibra de mi cabello

Que aún se encuentra intacta

Para teñirla o cortarla,

Hacerme un penacho de virgen

Con todo y la hipocresía de Santa.

Desentierra el color de mis lunares

Y píntate con ellos

La luna de octubre o de marzo:

Has evidente lo que con ropa disimulo.

Perfora hasta el último de mis poros

Y grita que lo has comprobado

Que tienes en tus manos

La historia de mis ojos y mis labios calmados,

Impasibles,

Momentáneos como el aliento.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Para Fernando, 20 años después.

Dicen que los 40
Son los nuevos 30.
Es cierto, aún no soy vieja.

Falta sumar arrugas, encorvar el cuerpo
Y debido al cigarro;
Perder unos cuantos dientes.

Tus ojeras se han acentuado,
Y desde que te dejaste la barba
Luces escandalosamente atractivo.

Cuando éramos jóvenes
Me preocupaba terminar
Como dos adultos aburridos

Haciendo cosas ordinarias,
Y un día descubrirnos discutiendo
Por el color de la sala.

Mira la casa,
Es todo un caos…
Libros, papeles, más libros.

Desperté pensando
En nuestros primeros meses
Como novios.

Esos momentos en los que
“cumplir” un mes más
Era todo un logro.

En algún instante dejé
De contar el tiempo
Y asumí incrédula él para siempre.

Bastó con que llegara
Ésta hermosa damita a nuestra vida
Para hacerlo realidad.

20 años después,
Sigues siendo el todo
Y yo toda tuya.

Términos sueltos : escuela, viajes, cine, política, clases, kilómetros, galería, salsa, fútbol, música, publicaciones, conciertos, café, café, encendedor, sopas instantáneas, noches interminables vs. días lluviosos, bombom, Antonie de Saint-Exupéry, la vida.

viernes, 17 de junio de 2011

He querido matar el tiempo

¿Te preocupa el tiempo?
Existe certeza de su peso,
Pero ¿Qué hay de lo que acontece?
¿De lo que arrastra o genera?

¿Qué hay de éste tiempo compartido?
Los momentos que según Bichito
Pasan rápido porque los gastamos juntos.
¿Han sido suficientes?

¿Desde cuándo somos?
¿En qué momento estamos, permaneceremos?
Me guiñes un ojo
Mientras tus labios dicen milagro.

¿Sabes? Estas todo el tiempo en mí,
Incluso en algunas ocasiones
Olvido que eres una entidad
Ajena a mi cuerpo.

¿Te ha pasado lo mismo?
¿Conoces esos minutos eternos de nostalgia?
¿Los de ansiedad?
¿Ambos?

Confieso que he querido matar el tiempo,
Asfixiarlo
Cortarle las venas
Que el acto parezca un suicidio.

Y es entonces cuando me suelto a llorar,
A mojar las mejillas
Que simultáneamente secas
¿Conoces mis intenciones criminales?

Esta vez no dices nada
Me tomas como a una almohada
Y me abrazas para siempre,
El tiempo en realidad ya no importa.